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Milagro en la Calle 34

En el Centro Médico de NYU., situado en la calle 34, traer niños al mundo es un hecho cotidiano, sin embargo, para Susan Cardillo y su marido Luis, el nacimiento de su hijo Luis fue un verdadero milagro, un milagro en la calle 34.

Esta es su historia

Cirugía a los dieciocho meses

Susan nació en 1968 con una anomalía de corazón que afecta a uno de cada cien niños nacidos en los EE.UU. A los seis meses, le hicieron su primer cateterismo cardíaco y a los dieciocho meses su primera operación a corazón abierto para repararle la aorta. No tuvo ningún problema hasta que cumplió cinco años y comenzó a sentirse muy débil. Se sometió entonces, a una segunda operación para repararle un agujero en el corazón y una estenosis aórtica, pero dos días después se le formó un coágulo sanguíneo en el tórax y tuvieron que operarla de urgencia. Una semana más tarde, la condición de la niña empeoró, había contraído endocarditis e insuficiencia cardiaca. Fue un milagro que sobreviviera a tantas complicaciones. Lo que al principio se pensó que iba a ser una semana de hospitalización, se convirtió en más de seis semanas de ardua recuperación.

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SUSAN Y SU FAMILIA (Pulse en cada imagen para ampliarla.)







La herida en el pecho de la niña, se mantuvo abierta durante todo un año. Su organismo rechazaba cuerpos extraños como suturas o grapas que se empleaban para cerrar la herida. Su padre le aplicaba varitas de azufre en la herida intentando estimular la cicatrización de la piel. Parecía algo imposible de conseguir, pero al final Susan mejoró y no tuvo más problemas hasta que cumplió dieciséis años.

Cirugía a los dieciséis años

A los dieciséis años, Susan se había debilitado tanto que su cardiólogo solicitó que le hicieran un cateterismo cardíaco por tercera vez. El diagnostico: estenosis aórtica. En esta ocasión el cardiólogo la envió a la consulta del Dr. Stephen Colvin, Jefe de Cirugía Cardiotorácica de NYU., reconocido internacionalmente como experto en reparaciones de anomalías congénitas y enfermedades valvulares. El Dr. Colvin la operó para reparar un defecto del tabique interventricular, se recuperó con facilidad de la cirugía pero no pudo ir al colegio y tuvo que recibir clases particulares en casa durante todo el año escolar.

Durante los dieciséis años siguientes no se produjo ninguna novedad, disfrutaba de buena salud y acudía regularmente a revisiones con su cardiólogo. En el año1996 se casó con Albert y en agosto de 1997 nació su primera hija, Stephanie. Su primer embarazo transcurrió con normalidad, además de acudir regularmente a revisiones de la consulta de obstetricia, su cardiólogo le hacía un ecocardiograma todos los meses.. Tuvo un parto natural y tanto la madre como la niña disfrutaron de buena salud.

Cirugía a los treinta y dos años, estando embarazada de quince semanas

Susan continuó trabajando, haciendo una vida normal y en mayo del año 2000 se volvió a quedar embarazada. Fue entonces, cuando comenzaron los problemas. Susan empezó a tener dolores y calambres en la espalda que ella relacionó con su embarazo y, por lo tanto, no les dio importancia. Un día, Susan, regresó a su casa del trabajo con fiebre muy alta, aproximadamente 40º centígrados. La hospitalizaron con endocarditis y las pruebas que le hicieron revelaron que también padecía un aneurisma aórtico. El Dr. Colvin decidió operarla a corazón abierto, estando embarazada de quince semanas.

Las complicaciones que se podían dar en el feto eran muy altas, ya que al bajar la temperatura corporal de la paciente, práctica habitual en las operaciones cardíacas, la temperatura corporal del feto también baja y además, la paciente iba a ser conectada a una máquina de asistencia cardio-pulmonar durante el proceso quirúrgico, lo que significa que la sangre de la madre y por lo tanto la del feto, estarían sustentadas por dicha máquina. Además, los efectos que la anestesia y los diferentes medicamentos administrados durante la operación tienen sobre el desarrollo fetal son desconocidos, complicando aun más esta cirugía.

Se trata de un tipo de cirugía de alto riesgo y complejidad que muy pocos cirujanos en el mundo se arriesgan a realizar y que sin embargo el Dr. Colvin practica de forma diaria en NYU.

Susan y su bebe salieron de la operación sin complicaciones. Llevó el embarazo a término y, el 23 de enero del 2001, dio a luz a Luis, un niño de 3 kilos rebosante de salud…, un verdadero milagro!

Hoy en día, Susan continua haciéndose revisiones periódicas con su cardiólogo y Luis crece a pasos agigantados.

Susan es una madre de treinta y tres años, bonita, cariñosa y llena de energía a la que el Dr. Colvin dio una segunda oportunidad para llevar una vida normal con su hijo. Sue se refiere a él, con cariño, “el Dr. Colvin es lo que más se parece a las manos de Dios.”