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El abuso de alcohol es una enfermedad caracterizada por un deseo de beber alcohol y de seguir bebiendo incluso cuando haya problemas laborales, legales, de salud, y familiares relacionados con el alcohol. El abuso de alcohol puede conllevar a alcoholismo. El alcoholismo es una condición en la cual una persona se vuelve físicamente dependiente de los efectos del alcohol y bebe para evitar los síntomas de abstinencia.
Varios factores contribuyen al abuso de alcohol y alcoholismo, incluyendo:
- Genes
- Químicos cerebrales que podrían ser diferentes que aquellos que se encuentran normalmente en el cerebro
- Presión social
- Estrés emocional
- Dolor
- Depresión y otros problemas de salud mental
- Comportamientos problemáticos al beber aprendidos de familiares y amigos
Casi 14 millones de personas en los Estados Unidos abusan del alcohol o se consideran alcohólicos. Más hombres que mujeres dependen del alcohol o tienen problemas con el alcohol. Los problemas con el alcohol son más altos entre adultos jóvenes, de 18 a 29 años de edad, y más bajos entre adultos de 65 años de edad y mayores.
Riesgos Asociados con el Alcoholismo
El alcoholismo puede incrementar su riesgo de lo siguiente:
- Accidentes y lesiones, incluyendo accidentes en vehículos motorizados y caídas
- Violencia, asesinato, y suicidio
- Violencia doméstica
- Disfunción familiar
- Fracaso en relaciones
- Pérdida de trabajos
- Problemas con la ley, incluyendo manejar en estado de ebriedad
- Depresión
- Interacciones con medicamentos
- Algunos tipos de cáncer , especialmente cáncer del hígado, esófago, garganta, y laringe
- Pancreatitis
- Diabetes
- Hepatitis
- Problemas gastrointestinales (p.e., sangrado, diarrea , hemorroides , úlceras , e inflamación del esófago)
- Daño nervioso
- Trastornos sexuales, incluyendo impotencia
- Problemas reproductivos
- Complicaciones postoperatorias (p.e., infecciones, sangrados, y curación retrasada)
- Otras adicciones
- Problemas neurológicos y daño cerebral (en el consumo a largo plazo)
- Daño hepático, incluyendo cirrosis
- Problemas cardiacos y circulatorios
- Presión arterial elevada
- Neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda
- Osteoporosis
- Neuropatía periférica
- Problemas hormonales en ambos sexos
- Síndrome de alcoholismo fetal (en los bebés de mujeres que bebieron durante su embarazo)
- Desnutrición
- Trastornos del sistema inmune y riesgo incrementado de infección
Último revisado noviembre 2012 por Rimas Lukas, MD
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