La forma antigua: tiene un sarpullido misterioso. Llama al consultorio de su médico para solicitar una consulta, sale del trabajo más temprano, pasa cierto tiempo sentado en el tránsito y un poco más en la sala de espera. Después de examinarle el sarpullido, el médico decide que usted debe ver a un dermatólogo. Obtiene una derivación, solicita otra consulta, organiza nuevamente sus actividades, vuelve a pasar tiempo sentado en el tránsito y finalmente llega al consultorio del dermatólogo para obtener el diagnóstico y el tratamiento.

La forma nueva: en la sala de examinación, el médico saca fotografías del sarpullido con una cámara digital y las envía por computadora al dermatólogo junto con los datos de la examinación. El dermatólogo revisa la información, hace preguntas adicionales si es necesario, elabora un diagnóstico y recomienda un curso de tratamiento. Además, el médico puede establecer un enlace de video con el especialista para que usted obtenga una consulta, un diagnóstico y un plan de tratamiento inmediatos.

El uso de las líneas de telecomunicación para transmitir la información médica, que también se conoce como “telemedicina”, es uno de los sectores que evolucionan con mayor rapidez en los EE.UU.

Beneficios para los pacientes  

No hace mucho tiempo, la telemedicina se usaba principalmente para contribuir en el intercambio de información entre médicos e instituciones médicas. A medida que la tecnología avanza y se vuelve más accesible, se abren nuevas vías de diagnóstico, control y tratamiento.

A continuación, se indican los detalles más importantes sobre cómo las personas se benefician gracias a la telemedicina:

  • Los pacientes de comunidades rurales y desatendidas tienen acceso a una asistencia sanitaria de calidad.
  • Se proporciona asistencia a los pacientes que viajan al exterior y quizá no hablan el idioma nativo.
  • Los avances tecnológicos permiten que los socorristas de urgencias transmitan mejor la información al personal del departamento de urgencias desde los vehículos de urgencia.
  • Los enlaces de video entre las instituciones médicas y las residencias de ancianos o los hogares de los pacientes permiten que las personas encargadas del cuidado y los pacientes tengan acceso inmediato a los médicos.
  • Los dispositivos de control permiten que los pacientes enviados a su hogar transmitan al médico la frecuencia cardíaca, la presión arterial, los niveles de glucosa y otros datos importantes desde el hogar.
  • Los servicios correccionales pueden usar la telemedicina para no trasladar a un prisionero al consultorio del médico.

Los riesgos  

En Internet, puede preparar recetas e incluso visitar de forma virtual los consultorios médicos mediante la telemedicina. Pero las normas y las pautas para este tipo de asistencia siguen en etapa de desarrollo. Esto es un problema internacional en el que todavía se considera que el cliente asume el riesgo de acceder al servicio sin garantías.

Los pacientes que usan Internet para buscar asistencia por telemedicina deben tener cuidado. Deben investigar en profundidad a los proveedores y compartir con su médico la información que encuentren antes de tomar una decisión. También debe hacer preguntas con respecto a la confidencialidad del contenido que se comparte en Internet.

Según los síntomas, es posible que un médico todavía deba verlo para diagnosticar su condición. Esto no siempre es posible, incluso con la tecnología de videoconferencia. Hasta el momento, las consultas médicas (independientemente de lo incómodas que sean) siguen siendo un método de tratamiento más consolidado que la medicina por Internet.

El futuro  

La telemedicina está cambiando la forma en la que se brinda asistencia médica. Los pacientes la aceptan, el ahorro de costos aumenta, y su eficacia está comprobada. Sin embargo, los médicos todavía se muestran un tanto reacios.

Se ofrecen conferencias y seminarios que abordan la telemedicina, y en algunas facultades de medicina se incluye el tema en las clases. Las compañías de seguros cubren cada vez más este tipo de servicios al ver pruebas de su eficacia.

A medida que pase el tiempo y se pulan las imperfecciones financieras, legales, regulatorias y éticas que enfrenta la telemedicina, probablemente se amplíe el acceso a la asistencia médica y se mejore la eficacia.